Blog EntryLa Paz: Un imperativo de la razónJan 29, '08 11:54 PM
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Immanuel Kant (Königsberg 1724-1804), en el ensayo filosófico La paz perpetua, propone su proyecto político para la instauración de la paz en Europa y en el mundo. La paz es un imperativo de la razón, un deber: No debe haber guerra. Esto obliga a los individuos a superar la naturaleza de violencia que impera entre los estados y a constituir una federación de estados comprometidos con el mantenimiento de una paz universal.

El concepto de Europa que se impone en el siglo XVIII es el de las soberanías nacionales, el del derecho de gentes y el del equilibrio de fuerzas. Las contínuas guerras que asolaban Europa impedían cualquier hegemonía unificadora. El opúsculo kantiano La paz perpetua (1795) intentó ser una alternativa equilibrada entre la perspectiva optimista de la paz de William Penn, abad de Saint-Pierre (1658-1743) y la más pesimista de Jean Jacques Rousseau (1712-1778). El abad de Saint-Pierre proponía garantizar la paz mediante la creación de un gobierno fuerte compuesto por una federación de estados independientes. Rousseau considera que, aunque dicha propuesta teóricamente es la más aceptable, en la práctica resulta inviable. La guerra, dice Rousseau, es algo demasiado provechoso para que reyes y príncipes la abandonen y, por tanto, es un problema irresoluble.

Por su parte, Kant pensaba que la guerra es un mal inaceptable, pero del que no podemos curarnos fácilmente. Al igual que Thomas Hobbes (1588-1679), sostenía que la guerra tiene sus raíces en la propia naturaleza humana:

"El estado de paz entre hombres que viven juntos no es un estado de naturaleza (status naturales), que es más bien un estado de guerra, es decir, un estado en el que, si bien las hostilidades no se han declarado, sí existe una constante amenaza."

Sin embargo, aunque en el estado natural humano la paz no exista, ello no significa que no sea posible. No se trata de aspirar a la paz de los cementerios; la paz es un deber moral, un imperativo de la razón humana y sólo a través de ella se puede superar el estado natural de lucha civil permanente. El logro de la coexistencia pacífica es lo que Kant denomina idea reguladora o el fin de una acción racional que se ha de adoptar como máxima de comportamiento, independientemente de que sea o no sea factible. El hombre debe actuar como si la paz perpetua fuera alcanzable y para ello se han de crear las condiciones esenciales para obtenerla.

Para construir la paz, Kant distinguía entre condiciones necesarias y condiciones suficientes. Como condiciones necesarias proponía las siguientes:
a) La no interferencia en los asuntos internos de otro estado a través de un tratado de no agresión mutua.
b) El desmantelamiento de los ejércitos nacionales.
c) La renuncia de los estados al derecho de hacer guerras punitivas contra otros estados soberanos.

Asimismo, junto a estas condiciones necesarias para la paz perpetua, Kant redactó tres artículos de paz definitivos:
a) El establecimiento de una constitución republicana representativa para todos los estados, en la cual el poder ejecutivo esté separado del legislativo y según la cual el soberano gobierne bajo un cuerpo legal que la ciudadanía haya consentido.
b) La constitución de la unión federativa o confederación de naciones.
c) La creación de un derecho universal a través del cual los individuos lleguen a ser auténticos ciudadanos del mundo.

"Los pueblos pueden considerarse, en cuanto Estados, como individuos que en su estado de naturaleza (es decir, independientemente de leyes externas) se perjudican unos a otros por su mera coexistencia, y cada uno, en aras de su seguridad, puede y debe exigir del otro que entre con él en una Constitución semejante a la Constitución civil, en la que se le pueda garantizar a cada uno su derecho."

Así pues, la propia naturaleza de los estados conduce al estado mundial, cosmopolita. De la "insociable sociabilidad", de la atracción y repulsa nace, según Kant, la concordia a través de la libre asociación de los estados unidos de Europa y del mundo.

"Los Estados con relaciones recíprocas entre sí no tienen otro medio, según la razón para salir de la situación sin leyes que conduce a la guerra, que el de consentir leyes públicas coactivas, de la misma manera que los individuos entregan su libertad salvaje (sin leyes), y forman un Estado de pueblos (civitas gentium) que siempre, por supuesto, en aumento, abarcaría finalmente a todos los pueblos de la tierra."

El establecimiento de una liga de paz compuesta por naciones libres e independientes resulta el aspecto más controvertido de su proyecto. Jean Jacques Rousseau ponía en duda dicha unión a través de una sociedad civil europea y mundial. Kant, sin embargo, sostuvo que, aunque la paz pueda considerarse una idea irrealizable, el logro de la misma es un deber, un imperativo de la razón humana. Hemos de actuar, por tanto, como si fuéramos libres de elegir y como si hubiera garantía de paz perpetua.

"La paz perpetua (el fin último de todo el derecho de gentes) es ciertamente una idea irrealizable. Pero los principios políticos que a ella tienden, o sea, integrar aquellas asociaciones de Estados que sirven para la aproximación, continua a ella, no lo son; sino que, antes bien, así como ésta es una tarea fundada en el deber y, por consiguiente, también en el derecho de los hombres y Estados, son en todo caso realizables."

La propuesta kantiana de La paz perpetua fue aparcada hasta el siglo XX por considerarse que obedecía a un ideal utópico inalcanzable. Sin embargo, el estallido de la Primera Guerra Mundial y sus consecuencias demostraron que la paz tampoco podía preservarse a través de un mero sistema de equilibrio de fuerzas. Fue entonces cuando tomaron nueva fuerza las tesis kantianas sobre la paz. La SDN (Sociedad de Naciones) y la ONU (Organización de las Naciones Unidas) se fundamentaron filosófica y jurídicamente precisamente sobre la idea de que la guerra sólo se puede evitar o limitar a partir de la creación de algún organismo internacional para la paz.

Fuentes bibliográficas:

Kant, Immanuel. "La paz perpetua".

Kant, Immanuel. "Ideas para una historia universal en clave cosmopolita".

 


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